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por César Cossío – 20 de abril 2018

Hace unos días, tuve la oportunidad de platicarles a emprendedores de la UDEM un poco sobre las barreras y retos que se pasan a la hora de emprender. Fue una plática de improvisto, fue pedida por uno de mis alumnos, ya que le hacía falta un conferencista que le había cancelado.

No fue una plática muy larga, tampoco creo que haya sido una de las mejores que haya hecho, debido a que, porque por falta de tiempo me faltó poder construir más el mensaje y más que nada andaba medio “improvisando” un poco durante el camino.

Conforme platicaba, recordé las barreras y los retos a los cuales nos seguimos enfrentando el día de hoy en simplechange.

Personalmente, si pudiera catalogar las tres que me han representado mayor dificultad, creo que diría las mismas que comenté en la plática, pero ahora, ya un poco más en frio y con posibilidad de reflexionar quisiera poder profundizar un poco más en ellas.

¿Estamos haciendo lo que debemos hacer? ¿Trabajando así podremos formar una empresa que genere impacto y que sea sostenible?

Particularmente, diría que ésta es la que más me ha costado y es una que todavía, en varias ocasiones, vuelve a mi mente.

Simplechange nació como una empresa que quería generar contenido que pudiera lograr un cambio, así fue hace ya casi 3 años y medio.

Se originó en un momento en que Samuel y yo trabajábamos. Era una pasión, en muchos lados diría que era más un hobby mientras nuestros trabajos nos daban el ingreso. La intención original era escalar lo suficiente para rentabilizarlo como medio, cosa que no hemos logrado, y que conforme paso el tiempo fue diversificando su contenido, y quizás, perdiendo un poco de su esencia original.

Sin embargo, fue hace un poquito más de un año que decidimos que simplechange evolucionaría a ser una consultora. Ya habíamos dado unos cursos sobre storytelling, nos había ido bien, y un paso natural fue como lo dice excelentemente bien mi querido socio y amigo Sam, “queríamos dejar de contar historias (medio) para ser parte de ellas”.

Aunque el paso fuera natura (yo creo que así lo era), el constituir una empresa alrededor de eso, personalmente no lo ha sido. Dejando de lado al mercado al que nos metemos, a los competidores/aliados que tenemos y a la nueva dinámica de prospección y generación de clientes y proyectos, estaba el hecho de determinar cómo íbamos a generar ese valor… ¿dónde estaba ese lado donde más pudiéramos impactar?

El volvernos a hacer esa pregunta, particularmente ha sido algo desgastante, porque si nos enfoca, pero a la vez viene con consecuencias de estas decisiones. Mercados más competidos, pivotear constantemente, repensar, y sobre todo, postergar aún más la sostenibilidad financiera de la empresa en un corto plazo, entre otras cosas.

Sonará muy filosófico, pero este viaje, quizás nos ha tomado más de la cuenta, reconocemos que queremos crear y comunicar el impacto y ser líderes en este ramo en el país. Nos ha llevado tiempo determinar el cómo, seguimos trabajando en ello, pero llegar y pasar por discusiones interminables, sin sentido, desgastes personales y un sentido de propósito quizás sea algo que más de uno se pueda sentir identificado. A cada uno nos toma quizás un tiempo diferente para comprenderlo y de ahí, saber como actuar.

Nuestros pininos en conferencias

Nuestros pininos en conferencias

Emprendiendo sin poder ser autosuficiente 

He tenido la fortuna de no estar limitado económicamente a lo largo de mi vida, y desde que me mudé de casa de mis padres, he tenido la fortuna de que, con becas o trabajo, he pasado poco tiempo sin generar ingresos que me hicieran autosuficiente.

La historia cambió cuando decidimos a hacer simplechange una consultora, yo venía regresando de estudiar mi maestría, venía con una cantidad mínima de dinero para mantenerme, y si a eso le sumamos que una vez que la empresa se dedicó de lleno a dar este paso y que yo, estaría de lleno en él, fue sin duda complicado ver cómo los primeros meses el dinero que se generaba se volvía a reinvertir y que para los socios quedaban apenas migajas.

Personalmente fue duro no ser autosuficiente en esos primeros meses, no de un punto de vista que no pudiera darme algún lujo, eso por supuesto que estaba descartado, sino más en una asociación que lo que haces y lo que te apasiona. Simplechange, no era o no daba un ingreso para ser autosuficiente y cómo, a pesar del trabajo, no se veía cómo lo daría en un corto plazo.

La pregunta peligrosa de aquí cae en… ¿algún día podré ser autosustentable con esto? Muchas veces viene y va, pero es necesario en aún más, redoblar esfuerzos, aprender y no mirar atrás, de esto último hablaré de esto en otro post.

¿Cómo sobrevivir a tu primer fracaso?

Nos acaba de pasar recientemente y de una forma que no nos lo esperábamos. Habíamos sido contratados para un proyecto que nos causaba mucha expectación, habíamos estado en pláticas con el cliente varios meses hasta antes de su inicio.

Fue un trabajo que requirió bastante de nosotros, era un reto intelectual para determinar la metodología a utilizarse, los métodos de recolección de información y los tipos de entregables. A la hora de la entrega estábamos muy contentos con el trabajo, fue uno que tenía resultados muy buenos para el cliente, recomendaciones puntuales para mejorar y sobre todo, el proceso de parte de nosotros había sido muy bueno. No quisiera decir que era nuestro proyecto más grande, pero si uno de los más complejos a los que nos enfrentábamos.

Sin embargo, la reacción del cliente ante la entrega fue notable para nosotros, daba la sensación de que no estaba satisfecho. De aquí, el primer sentimiento fue, no gustó, no era lo que esperaban y, sobre todo, parece que quedaron decepcionados. Posteriormente, fueron horas críticas, qué hacemos, cómo podemos enmendar esto y, sobre todo, cómo podemos salvar la relación.

Pudimos resolver sin mayor complicación el tema, reconocer los errores y seguir adelante. Pero el punto a tratar es esa cicatriz, ha sido el primer fracaso de simplechange y es algo que la empresa no había pasado hasta el momento. Les diría que los síntomas de estrés se sintieron, nos llevamos muchísimas lecciones, la empresa tuvo que operar en un periodo fuerte de emergencia, queriendo tomar decisiones precipitadas, entre otras cosas.

Les puedo decir que es algo que nunca se nos va a olvidar, ese primer fracaso, la llevaremos con orgullo siempre. Es algo que nos definirá en el sentido de saber como actuar, qué no hacer y, sobre todo, ser mejor empresa y cumplir mejor nuestro objetivo.

 

Por supuesto que hay más barreras y retos…pero me gustaría escuchar esas de ti, ¿cuáles son las barreras que más recuerdes en tu viaje emprendedor?

 

 

 

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