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Por Alfonso Ricardi – 4 de agosto 2015 

Dentro de un salón de clase uno aprende mucho más que solo la materia que se le está impartiendo, uno aprende también a desarrollar (o no) habilidades sociales y emocionales. Estas habilidades, junto con el conocimiento académico, son básicas para poder progresar en la vida, sin embargo, los alumnos no pueden hacer esto solos. 

Por tal razón, es la labor de un maestro poder generar un ambiente en el salón de clases que promueva no solo el aprendizaje académico, sino también el aprendizaje social y emocional. Y si bien el aprendizaje social y emocional varía dependiendo de los estatus de la escuela o la orientación del maestro, David Levine, fundador de The Teaching Empathy Institute, recomienda en un artículo desarrollar una cultura de empatía en el salón de clases, una cultura que enseñe a los alumnos a preocuparse por sus compañeros, a entenderlos y a ayudarlos, ya que según el autor, una cultura así mueve a los estudiantes a obtener el mejor desempeño social y académico.

Para poder desarrollar una cultura así en un salón de clases, Levine da cuatro preguntas que se deben responder para tener una imagen de cómo debe ser la cultura de empatía de tu salón de clases:

1. ¿Qué necesitan mis estudiantes para tener éxito? 

Como lo menciona el autor, todo los estudiantes tienen necesidades emocionales que satisfacer: la necesidad de pertenencia, la necesidad del poder personal, la necesidad de independencia, la necesidad de relaciones saludables y con sentido. El reto del maestro es descubrir las necesidades que tiene cada uno de los alumnos, para así entrar en un sistema de enseñanza basado en necesidades, el cual, en palabras de Levine, motiva y entusiasma a los estudiantes, y los prepara mejor para los retos de la escuela. 

2. ¿Qué principios necesito tener en mi salón de clases para abarcar las necesidades de mis alumnos? 

Esto ayuda tanto a los alumnos como al maestro. Son principios que rigen y guían al salón de clases a cubrir plenamente las necesidades de los alumnos, como ejemplo Levine menciona dos: 

– Saber que las relaciones saludables en el salón de clases son tan importantes como las calificaciones altas. 

– Todos lo estudiantes tendrán la oportunidad de demostrar su talento y sus dones. 

3. ¿Cuál es el comportamiento que me gustaría que mis estudiantes siguieran? 

Tan simple como si uno de los principios es respetar  los puntos de vista de todos los compañeros, entonces el comportamiento esperado es que cuando un alumnos se expresa todos los demás deben escuchar atentamente y pacientemente. 

4. ¿Cuáles son las habilidades sociales más importantes para que mis alumnos sigan los principios del salón de clase? 

En base a los principios que el maestro defina se deben identificar las habilidades sociales fundamentales para conseguir que los estudiantes sigan este principio. 

Digamos que la habilidad social que se identificó es la solidaridad. Entonces se debe poner en práctica ciertas acciones en el salón de clases que promuevan esta habilidad social, por ejemplo, darle la constante oportunidad a los alumnos de ayudarse en sus tareas o hacer una guía de cómo practicar la solidaridad en el salón de clases. 

 

Generar una cultura de empatía en el salón de clase, que obviamente esté fundamentada en los principios que el maestro ha encontrado necesarios, facilita que los estudiantes desarrollen sus habilidades sociales. Éstas habilidades son absolutamente básicas para desarrollar un sentido de cambio social, ya que se parte de la empatía, de entender las necesidades de los demás, de comprender cuál es su situación para luego ya poder actuar. 

No estaría mal que desde muy pequeños se fuera desarrollando esta cultura de empatía, ¿no creen? 

 

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