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Por Alfonso Ricardi – 13 de enero 2016

Cuando César y Javier lanzaron su idea no tenían idea del impacto que iba a tener. No tenían idea que una comunidad de personas era capaz de organizarse y a través de su idea podían salvar una vida. No tenían idea que el agradecimiento de las personas podía ser tan grande que hasta les iban a permitir ponerle nombre a una pequeña niña.

Sí, César y Javier, fundadores de Blooders, un app mexicana de donación de sangre, definitivamente han logrado tener un impacto positivo en la sociedad, y dentro de sus más recientes experiencias cuentan que, gracias a Blooders, una mamá estaba tan agradecida porque lograron conseguir la sangre necesaria para su niña, que les dio el honor de elegir el segundo nombre de la pequeña.

Brothers antes de Blooders

En 2012, Javier Esquivel decidió participar en uno de los primeros Startup Weekend en Monterrey. César, su hermano, lo vio todo un fin de semana a todo vapor y vio lo que 60 horas de trabajo eran capaces de constuir, como una idea se materializaba.

Después, Javier decidió aplicar para otro evento de emprendimiento y logró pasar a la final en Austin, Texas, con una iniciativa que agilizaba los procesos de compra. César siguió sorprendiéndose por estas nuevas maneras de hacer negocio a través de la tecnología. La semilla del emprendimiento creció de manera muy rápida para César y Javier.

“Fue a raiz de verlo (a Javier) desarrollarse en esto que me movió a mi”, expresa César.

César (Centro), Javier (Izquierda)

De problema a idea a realidad

En su trabajo dentro de una universidad de la ciudad de Monterrey, una persona se acercó a César para pedirle ayuda porque su esposa necesitaba constantemente transfusiones de sangre. Esta persona le platicaba a César que toda su famila ya había donado, que era muy complicado la cuestión de conseguir donantes y que hasta había ofrecido pagos a los taxistas para traer donadores. Ya no sabía que hacer.

“Realmente me tocó ver todo el estrés que se sufre, aparte de la situación de salud, el estrés que no tiene que ver con la salud y por lo que no nos deberíamos de estar preocupando, como si hay o no disponible sangre para que se haga una operación”, platica César.

Esta situación motivó a César a investigar sobre la donación en México y descubrió que este era un problema increíble en México y que México es el peor país de donación altruista de América Latina.

A la par que César descubrió el problema, Javier se encontraba con la idea que lo llevó a Austin, por lo que en una interacción que tienen ambos, César le platica que si aplican la idea de Javier para realizar una conexión entre donantes y gente que quiere donar. Fue ahí donde nace la idea que en un Startup Weekend en Monterrey en 2013 pasaría a llamarse Blooders.

El poder de las redes sociales

“¿Cómo podemos llegar a estos actores (los que necesitan sangre y los que quieren dar) de la manera más rápida, con el menor dinero posible y con un mayor impacto?”, recuerda César sobre los inicios de Blooders.

La respuesta llegó a través de la tecnología, y en un inicio a través de las redes sociales, pues cuando inició Blooders, ellos solo generaban campañas en redes sociales. Sin embargo, éstas fueron creciendo, y cuenta César que una vez que fueron con el Dr. César Lozano, su Facebook se volvió una locura. Esto los hizo darse cuenta de un problema.

Las personas los contactaban por Facebook y les pedían donadores, no obstante no había un compromiso o seguimiento y tanto César como Javier sabían que eso estaba mal.

Por tal razón decidieron iterar, crear una plataforma democrática en donde el mismo público se comprometiera a generar las campañas y en donde se pudiera balancear la demanda de sangre con la oferta, y así fue como, lo que empezó en redes sociales se transformó en la app de hoy en día que te permite agendar citas en hospitales, disminuir los tiempos de espera, darle seguimiento a las donaciones, crear equipos de donación y vincular a la comunidad. 

Como cualquier emprendedor…

“Al principio empezamos realmente mi hermano y yo cuidando mucho el proyecto”, dijo César, “creo que todo emprendedor tiene esta etapa, y después te das cuenta que na hace algo solo y necesitas invitar a más personas y sobre todo necesitas invitar a personas que piensan de forma diferente que tu”.

Si bien este fue uno de sus grandes retos, César y Javier tuvieron también el reto de separar muy bien la parte profesional y personal, entender que a pesar de ser una startup, a veces no se puede invitar a todos los amigos a trabajar en el proyecto.

“Debes de ser lo suficiente maduro para separarlo”, expresa.

Pero como han tenido retos, también han tenido grandes aprendizajes: legal, contabilidad, pitcheo, presentaciones para público en general, para inversionistas, entre otros.

“Hemos aprendido que tienes que vender una experiencia, tienes que ser cálido, y yo en lo personal, he aprendido a confiar muchísimo en el equipo”, comenta.

Todos estos aprendizajes dan a Blooders una gran confianza en lo que hacen, en su servicio y en la oportunidad que tienen para lograr que el mundo lo utilice.

Tecnología que salva vidas 

Blooders tiene un motor principal muy simple: salvar vidas mediante la tecnología (a través de su aplicación). Para ellos el beneficio monetario está atrás, pues lo que más importa es la generación de valor, el impacto social.

Sin duda ellos son un emprendimiento social, no obstante en otros mercados puede que no sean considerados así. Por ejemplo, César cuenta que en Estados Unidos la sangre no es manejada directamente por los hospitales, sino que hay organizaciones intermediarias que capturan la sangre, la certifican y luego la venden a los hospitales con un precio fijo.

Estas organizaciones no tienen la tecnología para ser más eficientes, y como menciona César, una herramienta como Blooders les puede facilitar mucho la operación.

En este caso Blooders se volvería un software puesto a disposición de las personas que intervienen directamente la comunidad, lo cual los convertiría en un emprendimiento tecnológico y no social. Aún y sabiendo esto, César define a Blooders como un emprendimiento social, pues todo salió de resolver un problema social.

“Todo salió por cómo resolver la falta de donación de sangre. La gente se muere, no hay estadísticas, y esto es algo que queremos hacer, empezar a medir cuánta gente dona, cuántas veces por año. No se puede mejorar lo que no podemos medir, y en México no tenemos información adecuada de la donación de sangre”, dijo.

No se puede mejorar lo que no podemos medir

El impacto social que generan es sin duda una de las cuestiones más importantes para Blooders, y César no tiene reparo en admitir que están trabajando para mejorar la manera en que lo miden.

Actualmente Blooders mide todo: cuántas campañas se generan, cuántas personas agendan una cita, cuántas van a un hospital y cuántas donan.

En el aspecto de la sangre la cuestión se vuelve más complicada. César platica que la sangre se divide en al menos tres componentes, pero por ejemplo, cuando tu sangre va a un recién nacido esta puede llegar a impactar a más de 10 personas. Al no ser el usuario final de esa sangre, el impacto social se vuelve difícil.

Esto los ha llevado a enfocarse en otros indicadores que les permitan mejorar, como por ejemplo el crecimiento mes por mes de campañas realizadas y personas que van a donar.

“Oye, hace un mes hacían 10 campaña y llevaban tantas personas,  un mes después aumentó. Creo que así podemos medir nuestro impacto social”, explica César.

Adicionalmente, y por la naturaleza tecnológica, miden también los clics de la página, las visitas a la página y de esas visitas cuántas generan una cita, campaña, etcétera.

El éxito

Para César quedan muy claras la claves del éxito para un emprendimiento en la comunidad, en México. 

Lo primero es saber identificar muy bien tu problema, asegurarte que en realidad sea un problema y no una intepretación, que sea algo que duela.

Segundo es trabajar en equipo, con equipos multidisciplinarios y personas multidisciplinarias. Personas de diferentes disciplinas que sepan trabajar con diferentes disciplinas.

Tercero, no comer todo el pastel, es decir, aprender que no hay que acaparar todo, que se debe colaborar y que cada quien puede tener su pedazo.

Cuarto es entender que no eres el experto en todo, ni debes serlo. Debes dejar que te ayuden.

Quinto y último, apoyarse en la gente que ya lo logró, es decir, tener mentores.

“La mentoría te lleva del punto A a la Z en una llamada, y nos ha tocado, somos testigos de cómo una llamada de un buen mentor hace que las cosas sucedan”, comparte César.

IMG_0568Un camino de felicidad

Para Blooders viene un crecimiento grande: Guadalajara, Ciudad de México y Quéretaro. También viene una internacionalización y validación de mercado. Llegan alianzas para que organizaciones que se dedican a la donación de sangre utilicen su plataforma y más.

Todo este trabajo, que los tiene en este punto de crecimiento, ha dejado grandes experiencias en el equipo de Blooders, como por ejemplo ser seleccionados para ir a Sillicon Valley, representar a México y ver cómo se puede resolver un problema desde una perspectiva global.

Así mismo, César se entusiasma al ver que las personas de la comunidad están buscando cada vez más casos de éxito de emprendedores mexicanos, casos que se estén enfretando o ya hayan superado las mismas problemáticas que los emprendedores mexicanos enfrentan.

Y también se entusiasma al ver lo que Blooders puede alcanzar en poco tiempo:

“En 2014 hice mi plan de vida y yo puse que para 2029 Blooders iba a estar en todas las ciudades del país, y creo que me fui chiquito, porque la verdad, si le echamos ganas en dos años este proyecto puede ser completamente nacional”, expresa con emoción.

María

Por cierto, el nombre que propusieron para esta niña fue María. Ya si se lo pusieron o no tendrán que preguntarle directamente a los Blooders aquí.

 

 

 

 

 

 

 

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