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Por César Cossío – 8 de junio

Hace poco tuvimos una conferencia con el Club Rotarios de Monterrey acerca de storytelling y de cómo podemos usar las historias con fines estratégicos. Al final, uno de los miembros hizo una pregunta buenísima “¿qué pasa cuando después de contar la historia no pedimos nada?” o, en otras palabras, “¿qué pasa cuando no hay algo más que la simple historia?”.

Mi socio, el gran Soda Sam, le llama a esto, pláticas de café, son historias emocionantes o inspiradoras para escuchar, sin embargo, no pasan de ser mero entretenimiento porque nada sale de ellas. En otra plática ejemplificaba este caso con la siguiente historia:

He estado viendo la forma de traer el grafeno (graphene en inglés), un material increíblemente prometedor y revolucionario para el futuro de la civilización por su dureza, conductividad y poco peso. Este material fue sintetizado por primera vez en la Universidad de Manchester, donde hice mi maestría, y allá hice relaciones con varios científicos que trabajan directamente en su producción y aplicación para materiales de construcción. De verdad creo que si juntamos recursos y nos asociamos con las personas correctas en Monterrey y le metemos de lleno, es posible sacar adelante este proyecto que, en verdad, podría disrumpir la industria en México y el mundo.

Por supuesto que la audiencia estaba enganchadísima, querían ver que seguía, que iba a hacer, cómo podían colaborar y cuáles eran mis siguientes pasos. Más grande fue su decepción cuándo les dije que esta historia no era cierta, que en realidad no tenía planes de traer el grafeno, que era solo un ejercicio, todo con el fin de demostrar cómo se sienten las historias cuándo no son auténticas o no hay un llamado a la acción.

Así, con una gran decepción. Por cierto, el grafeno si es real y su potencial si es tan grande como lo describí.

Esto, siento yo, es algo similar a lo que nos está pasando cuando hablamos sobre impacto o innovaciones sociales. Videos como los de Playground, los cuales son muy virales, a veces tocan temas de cambio social o de iniciativas que pueden cambiar la realidad de muchas personas para bien.

Ilustran bien la problemática y presentan de manera sencilla una solución que sucede en algún otro lado, y al final, tu, como espectador, te quedas con una sensación de, “que padre, si hay personas haciendo cosas positivas”. Pero es solo eso, esa sensación bonita de que ‘se están haciendo cosas buenas’, sin embargo, es poco probable que nos unamos a esa u otra causa o solución.

Todos esos contenidos están presentes, por ejemplo, los de la contaminación del aire en la ciudad han salido recientemente Han logrado abrir un panorama quizás desconocido, conocer esas problemáticas y las posibles iniciativas que lo pueden combatir. Ahora nos toca dar el siguiente paso, involucrarnos en ese cambio positivo.

Los influencers, no solo plataformas como Playground, sino todos aquellos líderes que estemos trabajando en iniciativas para el cambio social, debemos dar todavía un paso más y empezar a hacer llamados a la acción de cómo las personas pueden unirse a lo que hacemos. Ojo, no es solo un ‘Únete a nuestra causa’, hay que ser todavía más específicos.

Aquí quiero poner el ejemplo de nuestros amigos de Blooders, que además de concientizarnos en el tema de donación de sangre, son muy enfáticos en dónde, cuándo y por quién (en algunas ocasiones) estamos donando sangre, y qué efecto tiene éste para salvar vidas. Un verdadero llamado a la acción.

Con esto no quiero decir, que el concientizar no funcione, por supuesto que no, es súper valioso y cada vez nos ayuda a formar mejor criterio y estar más informados. Es solo que debemos dar el siguiente paso. En nuestras pláticas decimos que si no hay un llamado a la acción no es storytelling y bueno, en este caso, hagamos storytelling con las iniciativas sociales y pasemos a ser más agentes transformadores y un poco menos, grandes platicadores de café.

 

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