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Por Alfonso Ricardi – 16 de febrero 2016

“Ese mundo de violencia en mi adolesencia me fue tejiendo a no solamente a estar participando, sino también a ser líder, y dentro del liderazgo, a siempre que pensar que uno se había echado a perder, que ya no tenía capacidad de salir adelante, que uno acababa o no de quebrar la vida y que ya no había posibilidades de cambiar absolutamente nada”, recuerda Carlos Cruz.

Ese mundo que lo llevó a pensar que todo estaba acabado, adquirió un nuevo significado para él, pues descubrió que sí había posibilidad de cambiar, y esa posibilidad tomó la forma de Cauce Ciudadano, una organización de la sociedad civil fundada por Carlos que invierte en la formación de jóvenes como agentes de cambio social.

Carlos Cruz

La letra con sangre entra 

Tanto en la infancia, como en la adolescencia de Carlos hubo aspectos complejos que fueron llevando su vida por caminos de violencia.

Él recapitula que era un niño con una capacidad diferente para aprender, y que no había un sistema educativo que soportara esto, lo cual, como consecuencia, le trajo problemas de conducta.

“No se volvía motivante la escuela”, expresa. “Ligado a esto, la vieja tradición de México de la letra con sangre entra, pues motivaba a que mucho de los conflictos que sucedían alrededor mío se resolvían a través de la violencia”.

Ya en bachillerato, Carlos se encontró con una violencia que iba más allá de un tiro en la calle del barrio, sino que estaba institucionalizada, servía a los grupos políticos, a la corrupción y a las mafias del estado mexicano.

Estos grupos generaban control a través de la violencia, y lo único que esto provocaba era una escalada de la misma.

“Tu empiezas con un acto violento de un golpe y mañana te van a tirar dos golpes, luego es un enfrentamiento entre tres jóvenes, luego alguien puede sacar la palanca, luego pueden sacar una pistola y se acabó”, dice.

En ese mundo él se convirtió en líder y junto sus compañeros de pandilla se transformaron en el brazo violento de grupos que se presentaban como grupos políticos o estudiantiles.

Esto hizo que se involucrara en otras actividades ilícitas que lejos estaban de las peleas de barrio.

“La realidad es que ya estabas en otra cosa, ya te estabas convirtiendo en un grupo criminal”, platica. “Ya no era el tema de tu grupo de jóvenes, de tu territorio, no, ya sobrepasaba esa línea en donde la actividad criminal era lo que te permitía operar”.

“Yo no me voy a vengar” 

El año 2000 marcó un punto de quiebre para Carlos. La muerte de un amigo cercano a manos de esta ola de violencia lo hizo replantearse aquello que quería hacer.

“Lo que yo vi en ese instante fue que si nos vengábamos iba a venir otra ola de homicidios, de enfrentamientos, de personas en la cárcel, en donde los únicos que ganan es el estado y el sistema. Este sistema que nos piensa como desechables a los jóvenes, o nos pensaba como desechables, y que no ha cambiado esa forma de vernos”, expresa.

Al decir que no a la venganza se había logrado la paz, y esto provocó que otras personas, también cansadas de la violencia, comenzaran a acercarse, y aunque no lo creía en el momento, Carlos se dio cuenta que eran capaces de generar paz.

Es justamente en ese año y producto de estos eventos que nace Cauce Ciudadano con el objetivo de autoconstruirse para generar un proceso pacificador alrededor de las personas de la comunidad.

“A nosotros nadie nos iba a cambiar la vida”, dice, “no iba a venir el gobierno, ni iban a venir las iglesias, teníamos que cambiar nosotros la propia vida y ahí empezamos”.

Y esta organización comenzó con un objetivo simple: tener un espacio en donde se pudiera estar tranquilo, estar bien y estar en paz.

Claro, evolucionó en algo con mucho mayor impacto.

Un nuevo enfoque 

Al estar en una pandilla nunca estás solo, aunque seas el líder siempre eres parte de algo, de un grupo de jóvenes. Esto lo sabía Carlos, y a través del liderazgo que tenían como grupo fue que comenzaron a cambiar las formas y a construir un espacio distinto.

No obstante, también se tenían que convencer a otras pandillas a ser parte de esta autoconstrucción.

Al ir con los líderes, él les planteaba la situación y ellos le decían que estaba loco, pero eso no detenía a Carlos, pues les contestaba de una manera única y que lograba convecerlos:

“Sí, si estoy loco y lo sabes. Nunca te he fallado.”

Posteriormente, encontraron un mentor, Dr. Rogelio Herrera, que al verlos construir Cauce Ciudadano decidió ayudarlos y darles guía. Como cuenta Carlos, Rogelio sabía que ellos iban a hacer algo algún día y por tal motivo quería apoyarlos a hacerlo bien.

Su mentor les dio una metodología y conocieron una cuestión llamada “habilidades para la vida”, la cual ve a la violencia desde un punto de vista distinto.

“Aprendimos que la violencia cuando se atiende desde lo social, lo económico, lo policial genera más violencia”, explica Carlos, “pero la violencia cuando se atiende desde la salud, entonces hay un enfoque distinto, porque nadie es malo en esto, está enfermo”.

Mediante este enfoque Cauce Ciudadano trata a la violencia como una enfermedad, buscando curarla, y para esto trabajan en tres áreas: sociolaboral, socioeducativa y sociocomunitaria.

“En lo comunitario trabajamos con jóvenes involucrados en la violencia o con riesgo de participar, en las escuelas hacemos acciones preventivas y en lo laboral hacemos actividades económicas e inserción económica”, comenta.

Por ejemplo, la cuestión socioeducativa tienen talleres lúdico-formativos en cuestiones de equidad de género, nutrición o prevención de la violencia; en lo sociolaboral tiene programas semillas y apoyan para generar empresas sociales.

Aunado a estas áreas, dentro de la organización también se abordan temas de derechos humanos, políticas públicas y una orientación a encontrar aquellos que los jóvenes hacen bien para explotar esas habilidades.

“Si fuma droga o consume droga no me interesa, lo que me interesa es qué nivel de creatividad tiene”, menciona, “si es una persona violenta lo que me interesa saber es qué nivel de liderazgo tiene y así sucesivamente”.

Pandilleros constructores de paz

El nuevo enfoque que implementaron en Cauce Ciudadano trajo consigo grandes aprendizajes para los involucrados.

Carlos no duda en decir que uno de estos aprendizajes (y hasta secretos de su organización) es que no se aprende de las cosas buenas. Se debe aprender de las malas prácticas, ya que estas resaltan las dificultades, los tramos duros, los retos.

Por otra parte, él hace mucho incapié en que son pandilleros constructores de paz. Están provocando un cambio cultural, y a través de este cambio buscan que sociedad y gobierno vean en la pandilla un germen en el cual se puede trabajar la vida comunitaria y en el cual se puede lograr un cambio sistémico de casas, familias o personas.

“Somos pandilleros constructores de paz, somos una pandilla que estamos transformando el mundo en que vivimos”, expresa él.

15 años de impacto

No es poco tiempo el que tiene Cauce Ciudadano operando. Su trabajo constante, su atención y su enfoque diferente hacia la violencia han beneficiado a 230 mil jóvenes en el área de prevención.

Del mismo modo, Carlos menciona que del 78 al 80 por ciento de las personas que participan en un programa de Cauce están en listos para regresar a la escuela, encontrar un trabajo o ambos.

Dado que trabajan con el cambio de conducta, la organización se enfoca en el cambio significativo de ésta y en el uso de nuevas habilidades.

Realizan encuestas de entrada y de salida de cada uno de los programas. Con estos resultados se trabaja en cómo lograr un cambio más significativo.

Adicionalmente, hacen un seguimiento que les permite saber cuánto se ha sostenido el cambio en la vida de los jóvenes.

“Como trabajamos por el proceso salud-enfermedad, Cauce lo que hizo fue identificar cuáles con las capacidades para promover salud, cuáles son las capacidades para prevenir riesgos, para atender daño y para rehabilitar”, explica Carlos.

Él éxito de Cauce Ciudadano

Difícil es seleccionar una experiencia que le haya traído gran felicidad, para Carlos todo el proceso y trabajar con la gente es lo más valioso.

Encontrar a jóvenes que estuvieron en algún programa y saber que se encuentran estudiando la carrera o saber que ya terminaron la escuela es algo muy gratificante para él.

Sin embargo, también es de mucha felicidad encontrar a gente de la pandilla y saber que ya no consumen drogas y que a sus hijos los están tratando de la mejor manera.

Este éxito se debe a cuatro factores que menciona Carlos:

  • Combinar la experiencia académica de personas que lograron salir del barrio y llegar a la universidad con jóvenes que venían de la pandilla.
  • Asumirse como educadores populares, donde todos son alumnos, todos enseñan y hay una aprendizaje permanente.
  • Ser críticos de lo que pasa alrededor y siempre estar pensando en dónde se puede modificar el sistema y cómo este modifica la vida de las personas.
  • Ser muy claro en los procesos de apertura. Constantemente abrirse a la creatividad e innovación.

El emprendimiento y la violencia en México

Carlos considera que el emprendimiento es una parte de la solución a la violencia, no obstante lo ve más útil con un proceso formativo para adolescentes, que ellos tengan una primera experiencia de lo que es vivir un liderazgo emprendedor.

Ya en la realidad mexicana del emprendimiento, él cree que la forma en que se está presentando el emprendimiento hoy en día puede tener un alto costo para la vida de las personas, pues muchos no son acompañados con seguridad social.

“Cuando tu ves a un emprendimiento, a veces estos se quedan solamente pensándose como es mi propio autoempleo”, expresa, “entonces creo que los emprendimiento a la larga pueden provocar que no haya ahorro para el retiro. Muchas veces la gente no lo ve, pero eso lo vas a necesitar”.

Colocar estos temas y abrir más espacios para discutir harán que se tenga una mirada distinta hacia el emprendimiento, y pasaran de verse como el trabajo informal que se formaliza con algunas características a un verdadero trabajo formal que puede enriquecer a los emprendimientos, considera Carlos.

Si quieres saber más de Cauce Ciudadano o apoyarlos entra aquí.

 

 

 

 

 

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