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Por Samuel Casanova – 20 de septiembre 2016 

“Las emociones son lo que le dan poder a las historias”, dice Brandon Stanton, creador de Humans of New York (HONY).

Felicidad, miedo, disgusto, sorpresa, tristeza, enojo. No importa la emoción, las mejores historias son capaces de producir una (o varias) y son las que logran quedarse en tu cabeza. 

Trata de recordar alguna de tus historias favoritas, sea película, experiencia personal, comic, cuento, libro, etc… y es muy probable que haya una fuerte emoción involucrada. 

Transportando las emociones a una estrategia de storytelling, éstas son de suma importancia por dos razones: motivan a la acción y aprendes sobre las personas. 

Emoción = acción 

Don Fidencio es un vendedor de paletas de Chicago de 89 años. Un día un ciudadano lo encontró empujando a duras penas su carrito de paleta, este ciudadano decidió comprarle una buena cantidad, pero también decidió publicar una fotografía y contar la historia de Don Fidencio para recolectar dinero para él. 

3 mil dólares era la cantidad objetivo, y en tan solo 10 días se llegó a ¡385 mil dólares! 

Don Fidencio

Solo la imagen es capaz de contar una historia, pero está también acompañada de una emoción que (probablemente) motivó a cientos de personas a apoyar a Don Fidencio. 

En una ocasión, Brandon Stanton, de HONY, retrató a Vidal, un joven estudiante, a quien preguntó quién ha sido la persona más influyente en su vida, él contestó que su maestra, y dio una respuesta que motivó una campaña para la escuela en donde este niño y la maestra estaban.

Al final se recaudó más de un millón de dólares. 

“Who’s influenced you the most in your life?” “My principal, Ms. Lopez.” “How has she influenced you?” “When we get in trouble, she doesn’t suspend us. She calls us to her office and explains to us how society was built down around us. And she tells us that each time somebody fails out of school, a new jail cell gets built. And one time she made every student stand up, one at a time, and she told each one of us that we matter.”

La persona que subió la imagen de Don Fidencio quizás apeló al enojo o tristeza, por ver a alguien de esa edad trabajando en lugar de disfrutar su retiro para mover a la acción

En la historia de Vidal, se evoca sorpresa, porque pensarías que un niño de esa edad tendría a algún deportista, celebridad o personaje ficticio como influencia. 

“¡Wow! Yo quiero que esa maestra siga influyendo positivamente en estos niños”, es lo que probablemente pensaron los que apoyaron esta campaña. 

 

A la hora que estés creando una historia para un objetivo en particular, llámese vender, reclutar, dar a conocer, generar engagement, etc… es necesario pensar en qué emoción quiero producir, qué emoción me ayudará a que la audiencia a la que voy actúe a favor de mi iniciativa.  

Es bueno definir esto antes que comiences a trabajar y contar tu historia, porque puedes correr el riesgo de generar muchas emociones y al final dejar confundida a tu audiencia. 

Por ejemplo, las historias de Fuck Up Nights giran en torno a las mismas emociones: felicidad y tristeza, porque cuentan un momento difícil dentro de la vida de un emprendedor, pero de forma divertida. 

Para tener claridad te puede servir contestarte estas preguntas: 

¿Cómo me hizo sentir esa historia la primera vez que la escuché o la viví? 

¿Cuál fue la emoción predominante en esa historia? 

¿A qué emoción responde mejor la audiencia a la que voy? ¿Mi historia es capaz de generar esta emoción? ¿Tengo otras historias que me puedan servir? 

Emoción = conocimiento 

Lo primero que menciono va dentro del papel de alguien que cuenta la historia. Sin embargo, también está el papel de quien recolecta historias. 

Para esta persona conocer las emociones es igualmente importante para saber cómo replicar o evitar que sientan esta o aquella emoción. 

Los momentos más felices de la vida es algo que se busca replicar constantemente, mientras que los momentos de más enojo es lo que se trata de evitar. 

Tienes un puesto de comida a buen precio y con excelente calidad, pero no van muchos clientes, ¿cómo recolectar historias me serviría para cambiar esto? 

Comienza a preguntar: ¿cuál ha sido uno de tus momentos más felices en un restaurante? ¿cuál fue el momento que más te sorprendiste al entrar en un local de comida? Cuéntame la historia de la vez que más te hayas enojado en un restaurante, etc… 

Haciendo estas preguntas empiezas a saber cómo se junta tu giro de negocio con las emociones, y dependiendo de las respuestas que tengas puedes comenzar a innovar para tratar de replicar las experiencias positivas que escuchaste, y así atraer a más clientes. 

Enfocarse en conocer los momentos de emociones fuertes da a la organización que recolecta estas historias un gran punto de partida para trabajar y mejorar con sus clientes, inversionistas, colaboradores, etc… 

¿Qué tipo de preguntas debo hacer? 

Utiliza la técnica de HONY (lo admito, soy súper fan), pregunta sobre momentos más tristes, más felices, de más enojo, etc… Si ya tienes una empresa busca adaptarlos como el ejemplo del restaurante, si no tienes una idea de negocio, conocer estas historias te puede ayudar a encontrar una necesidad o problema. 

“Las personas olvidarán lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir”. Maya Angelou 

 

 

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