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Por Samuel Casanova – 30 de mayo 2018 

No pude evitar hacerme esta pregunta considerando el proceso electoral que vivimos en México este 2018, donde elegiremos más de 3 mil 400 cargos a nivel federal y local, de acuerdo al Instituto Nacional Electoral (INE). 

La pregunta rondaba por mi cabeza porque, si bien sé que la “fiesta democrática” acaba con el ciudadano ejerciendo el voto, me intrigaba que más podíamos (o debíamos) hacer durante el proceso electoral. Esto en particular con una comunidad; los emprendedores sociales.

Por esta razón es que decidí compartir mi inquietud dentro del grupo de Facebook “Innovación Social México”, una comunidad de agentes de cambio con más de 12 mil miembros.

El ejercicio fue sencillo: publicar la pregunta y esperar los comentarios. No había una expectativa para hacer un ejercicio estadístico riguroso (apenas el 1% de la comunidad respondió), simplemente el interés de conocer opiniones.

Y si bien las respuestas no fueron muchas, el contenido de éstas arrojó patrones interesantes que me permitió clasificarlas en tres niveles de participación, investigar y ejemplificar estos niveles: 

V de Voto

Al no ser un grupo organizado dudo que tengan un rol fuera del de ser un ciudadano con voto. Es poco probable que sean capaces de general un foro que sirva para invitar a los candidatos y que asistan.  Eduardo Vera 

…más allá del mero voto, no podría haber mayor injerencia. Louis Luna 

Todo mexicano (de 18 o más años) tiene el derecho y la obligación de ejercer su voto cuando existan comicios electorales. No por nada cada que hay elecciones, además de la lluvia (o diluvio) de propaganda de candidatos, hay una fuerte difusión para salir a votar.

En la democracia en la que vivimos el voto es un mecanismo que tenemos para cambiar el curso de las cosas, para emitir una decisión sobre cómo queremos que avance el país, estado o municipio. Y si bien puede que este discurso esté muy gastado, existen casos en que el voto (o falta de) da un mensaje de lo que queremos:

  • Pedro Kumamoto en 2015, al ser el primer candidato independiente en Jalisco en ganar una representación popular; la diputación local por el distrito 10 (Zapopan) con más de 50 mil votos.
  • Jaime Rodríguez en 2015, como candidato no postulado por un partido ganó la gubernatura de Nuevo León con el 48.24% de los votos.
  • En Venezuela, donde en sus últimas “elecciones” tenían participación de más del 79%, el abstencionismo salió triunfador de la elección de 2018 al ser del 54%.

Así que si bien el voto es un nivel de participación “de ley”, nunca se debe desestimar el poder que tiene.

Opinión que cuenta

Yo creo que sería intrínseco del emprendimiento y cambio que estés buscando generar. ¿Conoces las propuestas de todos los candidatos? Si eres un emprendedor seguro has buscado ser experto en tu materia, así que tu rol puede ser dar tu opinión crítica y objetiva de las propuestas de campaña en relación a tus aprendizajes como emprendedor.   Isabel Anguiano 

Verter sus opiniones, visiones, críticas. Tener una participación mas activa en función de cada uno; intelectual, activismo, reaccionaria, involucramiento gremial o social, etcétera. Álvaro Ptacnik 

Todo emprendedor social busca resolver una problemática social o ambiental de una forma innovadora. Esto implica conocer a fondo un problema, y como menciona Isabel en su comentario, volverse un experto en su materia. 

Dentro de procesos electorales donde es casi imposible escapar de la desinformación, la experiencia, opinión y conocimiento de los emprendedores sociales se vuelve de muchísima utilidad para comprender la realidad de un problema (a nivel local o federal), saber si las propuestas de los candidatos son factibles o qué es lo que tendría que cambiar para que en realidad funcionen.  

Obviamente un solo emprendedor social no tiene todas las respuestas para un problema, sobre todo porque estamos hablando de problemas sistémicos, pero su experiencia y sus historias de impacto tienen el poder de abrir los ojos a realidades ajenas.

La unión hace la fuerza

Unirnos (a través de una asociación nacional, la cual ya existe, aunque no estoy seguro de que esa asociación sea la mejor) para hacer propuestas de política pública, explicando sus beneficios; a ver qué candidato las toma. Tassos Psaltidis

Yo creo que lo primero es organizarnos y elaborar propuestas de valor que mejoren el impacto a los programas sociales.  Juan Carlos Rodríguez 

Sin duda esta frase nunca pierde su relevancia, y es que la suma de las voces de emprendedores sociales u organismos que apoyan el emprendimiento social tienen la posibilidad de tener injerencia en las elecciones para establecer agenda y que los candidatos la adopten.

¿Ha sucedido? Sí. En este proceso electoral identifico dos ejemplos de unión de emprendedores para promover agenda respecto a un tema en particular.

El Pacto Por La Primera Infancia, una iniciativa ciudadana que busca priorizar los derechos de la niñez temprana. Éste está conformado por más de 300 Organizaciones de la Sociedad Civil, empresas y fundaciones empresariales con la consigna de que todos los actores de la sociedad lo firmen y se comprometan a cumplir los 10 compromisos establecidos dentro de éste.

En 2016 los candidatos de Oaxaca lo firmaron, en 2017 los candidatos del Estado de México y en 2018 lograron que 4 de 5 candidatos a la Presidencia (en ese momento eran todavía cinco) lo firmaron, logrando así poner el tema en la órbita de los candidatos, pero además comprometerse a invertir en la niñez temprana.

Por otra parte, la Asociación de Emprendedores Mexicanos (ASEM), en unión con otras empresas impulsoras y promotoras del emprendimiento y emprendimiento social, lanzaron en Abril 2018 el #Emprendecálogo, el cual consiste en 10 propuestas para que México sea una nación emprendedora.

El objetivo de todas las organizaciones que impulsan el #Emprendecálogo es lograr que México sea el mejor país para emprender y por tanto, además de presentar la iniciativa a todos los equipos de campaña, buscan que el próximo gobierno federal (Ejecutivo y Legislativo) adopte esta agenda.  

Probablemente existan otros ejemplos a niveles locales, sin embargo, lo importante es no temer a la unión, aprender de lo que están haciendo otros y sobretodo dejar egos a un lado para perseguir un objetivo común en pos de las personas y el país en que vivimos.

 ¿Y después?

“El rol de los ciudadanos en nuestra democracia no termina con el voto”, decía Barack Obama en su discurso de victoria en 2012.

Participar activamente en el proceso electoral es de suma importancia, pero una vez que toma posesión el nuevo gobierno también podemos y debemos tener un papel activo en el seguimiento de las propuestas, en la rendición de cuentas, levantar la voz si algo no nos parece o apoyar al gobierno en turno a ser más eficiente con la experiencia o labor que hacemos como emprendedores.

Tanto el Pacto Por La Primera Infancia como el #Emprendecálogo, no acabarán con las elecciones, pues después de firmar o aceptar toca dar seguimiento a cada uno de los compromisos, monitorear su cumplimiento, comunicar a la ciudadanía los avances y sobretodo seguir incentivando la colaboración entre las organizaciones y ciudadanos.

Ahora bien, también podemos ayudar a que el gobierno en turno (independientemente de nuestro voto) sea más eficiente y tome decisiones que beneficien a los mexicanos. Apoyando a conocer la problemática, las soluciones de largo plazo, siendo vínculo o simplemente brindando servicios para mejorar: análisis de datos, inteligencia artificial, construcciones sustentables, energías renovables, cultura del agua, innovación agrícola, salud, en realidad no importa a qué te dediques como emprendedor social, siempre se puede y se debe aportar a construir un mejor país.

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