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Por Emmanuel Casanova – 4 de mayo 2015

En el primer artículo de este tema, te escribí de los diversos encuentros de Juan Rulfo y Günter Grass. Hoy te platicaré de una mujer llamada Maria Sklodowska y la parte de su vida en la cual se encontraba estudiando y trabajando.

¿De qué te puede servir esta historia? Al final del artículo, podrás responder a la pregunta: ¿Cómo hacer cosas grandes, empezando hoy mismo?

Esta pregunta es el título del artículo encontrado en Forbes del cual se obtuvo la historia de Maria Sklodowska. Erika Andersen es la autora de éste y empieza situando a los lectores en 1891, el año en el cual Maria dejó su país nativo (Polonia) y se fue a París con los ahorros obtenidos como institutriz.

Con muchas miradas encima de ella, Maria se formó en la fila para inscribirse en cursos de física, química y matemáticas en la Universidad de París. Horas después, tuvo éxito y celebró su admisión con su hermana y hermanastro. Por primera vez en su vida, Maria sentía que estaba haciendo lo que realmente quería.

Poco tiempo después de que el año escolar empezó, Maria rentó un desván en el Latin Quarter, un vecindario barato y poblado por muchos artistas y estudiantes. Tuvo que dejar la casa de su hermana ya que este lugar se encontraba lejos de la universidad. No quería perder tiempo ni dinero en el transporte.

Cabe destacar que en ese entonces, era extraño ver a una mujer de 24 años soltera, viviendo sola y estudiando en el área científica. Constantemente sus compañeros de clase la molestaban y tenía que huir de ellos. Sin embargo, poco influyeron estos comportamientos en Maria.

Ella estaba completamente inmersa en su pasión por la ciencia. Cada clase, aumentaba su emoción por lo que aprendía. En un lenguaje de estudiantes de economía, ella no experimentó de rendimientos marginales decrecientes. Todo lo contrario.

Maria sentía que aún había descubrimientos en su campo de estudio que cambiarían el mundo. Tenía ambición, pero de la buena, y quería formar parte de esos cambios.

Limpiaba cristalería y brindaba tutoría a otros estudiantes para poder subsistir. Lo más duro para ella fue el invierno. Su departamento era tan frío que tenía que ponerse cada prenda de vestir que poseía para mantenerse caliente y poder estudiar.

A pesar de la situación difícil en la que vivía, su agilidad mental y su implacable fuerza de voluntad permitieron que avanzara rápido en su carrera académica. En tan sólo 2 años, se graduó de física. En su tercer año, de matemáticas.

Al mismo tiempo, se convirtió en la primera mujer que el profesor Gabriel Lippman (un renombrado físico e inventor) contrató en su laboratorio industrial.

Nuevamente, todo esto lo logró con su pasión e implacable fuerza de voluntad. Hoy en día, Maria es una figura importante en la ciencia del siglo XX.

Hoy se conoce a Maria Sklodowska como Madame Marie Curie. Fue la primera mujer en ganar un premio Nobel y la primera persona en ganarlo en dos campos diferentes. Acuñó el término de “radioactividad” para describir el comportamiento inusual en ciertos elementos. También descubrió dos nuevos elementos, el polonio y el radio.

Sin Madame Curie, muchos descubrimientos acerca de la naturaleza de la materia, existencia y los efectos de las partículas subatómicas podrían haberse retrasado muchos años o décadas más.

Reconocimiento, riqueza o posición en la sociedad fueron elementos irrelevantes para la vida de Marie. Ella sólo se interesaba por su trabajo y su familia.

¿Cuál era su motivación entonces? Marie quería alcanzar la maestría y el dominio de su área. Permíteme #changer repetirlo: alcanzar la maestría. Cuando hablo de maestría, no es el nivel de posgrado al que me refiero. La RAE la define como “el arte y destreza en enseñar o ejecutar algo “.

Ella quería hacer lo que no se había hecho, resolver misterios y descubrir milagros. Te comparto una de sus frases:

“Una persona nunca se da cuenta de lo que se ha hecho, sólo puede ver lo que falta por hacer”.

¿Cuál es la lección de vida que puedes aprender de Madame Marie Curie?

“Tenemos implantada desde el principio de la vida, la urgencia para volvernos maestros en algún área. Lo vemos en los pequeños y sus esfuerzos por caminar, hablar, comer, correr, (…)”, afirma Erika. Sin embargo, ella se hace una pregunta: si tenemos esa urgencia desde que nacemos, ¿por qué nos conformamos con lo mediocre?

Erika cree que la principal razón es esa voz que tenemos en nuestra cabeza que nos detiene de dar nuestro 100%. Frases como “no tengo tiempo”, “así no se puede”, “la cosa está muy difícil”, “es mejor no tener mucho para no complicarse” ejemplifican lo anterior.

Sin embargo, Erika explica que aquellas personas que logran grandes cosas tienen su mente enfocada de manera muy diferente. Se concentran en los beneficios y no en las razones por las cuales no podría hacerse realidad.

“Tu puedes controlar esa charla interna, ese monólogo en tu cabeza”, explica Erika. En lugar de pensar en todos los factores que podrían alterar tu meta, piensa en qué pasaría si lo logras. Piensa en cómo te verías beneficiado (o las personas a quienes tu objetivo afecte) y haz una lista. Todos los días saca esta lista y recuerda por qué lo haces.

#Changer, ¿listo(a) para cumplir ese objetivo que queda pendiente? Sé como Madame Marie Curie y logra dominar ese área que tanto te encanta.

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