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Por Alfonso Ricardi y Emmanuel Casanova – 2 de abril 2015 

¿Con qué relacionamos la noche? Probablemente con salidas a divertirnos, bares, fiestas, pero también con un sentido de inseguridad, de peligro, de incomodidad por el ruido.

Así es como las ciudades de Latinoamérica perciben la nocturnidad, según Andreina Seijas, consultora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esto lo fundamenta en una encuesta de la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) en esta región, la cual reveló que solo el 18% de las personas encuestadas se sienten seguros al caminar de noche y el 40% se quejan del alto ruido durante la noche.

No obstante, hay muchos beneficios de tener bien planteada una “economía noctura”, una Ciudad 24 horas, una ciudad que no para y no duerme, explica Andreina en un video.

De hecho, la consultora menciona 5 beneficios:

1- Más empleos y mayores ingresos. Al extender horarios y ampliar el espectro de actividades a realizar en la noche impulsan una nueva fuente de empleos y por ende mayor ganancia a nivel personal y a nivel colectivo. 

2- Revitaliza zonas y edificios de las ciudades. Le da una nueva cara a posibles áreas que no se utilizen durante ciertas horas, transporte o tiendas pueden correr las 24 horas, dándole más viveza a la ciudad. 

3- Promueven seguridad ciudadana. Como se menciona en el video, una Ciudad 24 horas genera una percepción de seguridad en los habitantes, pues al ver mucha gente en la calle, la sociedad se siente segura. 

4- Se vuelve atractiva. Simple, se genera más turismo al tener una vida noctura más activa y bien planeada. 

5- Mayor sentido de pertenencia. La gente se siente más apegada con su ciudad, por ende la promueve, la cuida y sobre todo la disfruta. 

¿Hay ejemplos? 

Sí, dentro de este video se mencionan 3 en particular: 

La noche de los museos, en Buenos Aires. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por el medio de las calle, en Caracas. 

Asociación para la Movida del Centro Histórico de Asunción, en Asunción. 

¿De qué depende el éxito? 

Es una balanza entre el beneficio económico y el beneficio social, por ejemplo, si hay más negocios o se amplían los horarios de lugares nocturnos (beneficio económico) debe verse reflejado en que la gente se sienta más segura y salga más (beneficio social).

Estos lugares nocturnos, a medida que su número de clientes vaya aumentando, puede llevar en el largo plazo, consideramos, a un incremento en la actividad turística de la ciudad. Con todo lo demás constante, sería interesante conocer qué sucederían con los ingresos por turismo.

Además, una mayor cantidad de negocios podría traer, pero no siempre, mayores empleos. Desde un negocio que cumpla con dos turnos (en la mañana y en la noche) hasta la posible apertura de tiendas exclusivamente nocturnas. La cuestión sería, ¿en qué tipo de negocio nocturno se tendría que invertir?

¿Qué te parece una Ciudad 24 horas? ¿Qué ciudades de México crees que deberían mejorar su economía nocturna?

Sin duda implementar esquemas de economía nocturna representa una oportunidad para los emprendedores “nocturnos”. 

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