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Por Rachid Arrañaga – 30 de septiembre 2016 

Las problemáticas sociales que existen en el mundo son sumamente diversas; la pobreza, el hambre, la falta de acceso a servicios de salud y el déficit educativo parecen ser algunos de los enemigos que enfrenta cada una de las generaciones que pasa por el mundo, ¿Cómo abordarán estos retos los Millenials?

La forma tradicional de hacerlo ha sido siempre a partir de la creación de políticas públicas, programas de gobierno y/o de ONG´s especializadas en muchas de estas temáticas.

Todas estas opciones, en su mayoría, están llenas de buenas intenciones  y mucho profesionalismo, sin embargo llega el punto en que su alcance se ve limitado por el factor económico.

La historia nos ha demostrado que las donaciones filantrópicas y el presupuesto gubernamental no son suficiente para contar con un alcance significativo en la solución de estas problemáticas. Desde esta perspectiva pareciera que la sociedad civil y el gobierno  son los únicos actores clave.

Es aquí donde los millenials proponen al mundo una idea tan disruptiva que ha venido a cuestionar muchos de los paradigmas tradicionales del sector empresarial para sumarlos a la causa. 

¿Qué pasaría si comenzamos a utilizar la fuerza del mercado para dar solución a problemas ambientales y  sociales? ; ¿Qué piensas si te digo que salvar al mundo es un buen negocio?.

Con esta tesis llega a México el Sistema B, una nueva opción para hacer negocios que desde el 2006  ha sumado cerca de 1,850 compañías en 50 países , de 130 industrias diferentes. En América Latina, ya son 250 Empresas B que facturan en conjunto $3,700 millones USD y que generan 16,000 empleos en la región.

Esta iniciativa es traída a nuestro país por parte de CAF, Banco de Desarrollo de América Latina en alianza con CO- Plataforma de Invención Generativa A.C., una organización de la sociedad civil dedicada a impulsar el ecosistema de innovación y emprendimiento social.

Para los mexicanos, hablar de Responsabilidad Social Corporativa no es algo nuevo, desde hace algunos años existen diferentes distintivos y certificaciones que permiten a las empresas mostrar al mundo sus buenas intenciones.

La diferencia entre una empresa socialmente responsable y  una empresa B radica principalmente en que estas últimas muestran un compromiso social sistémico en toda la organización, no sólo en algunas acciones puntuales.

Ser Empresa B, implica estar comprometido hacia la creación de una economía más inclusiva y humana desde los estatutos legales corporativos.

Esto lleva el compromiso a otro nivel, dando un fuerte sentido de propósito al consejo directivo de las empresas y permitiendo que las iniciativas en temas se sostenibilidad no sean sólo  esfuerzos aislados desde algunos departamentos de la organización, si no una visión a largo plazo de los capitanes del barco.  

En palabras de Natalia Will s, Directora Ejecutiva de Sistema B México; el nivel de solidez  que brinda esta metodología a las  pequeñas empresas les da 63% más probabilidades de sobrevivir a una crisis en el corto y mediano plazo, así como fuertes beneficios en la atracción de talento y de clientes,  ya que el 60% de los consumidores a nivel mundial están dispuestos a pagar más por productos/ servicios sostenibles.

En un país donde pareciera que la primera opción es sencillamente guardar las apariencias para parecer buenas organizaciones, por fin surge un plan B para aquellos empresas que realmente están comprometidos con serlo.

 

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