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Por Emmanuel Casanova – 18 de junio 2015

Crédito de foto a: sites.psu.edu

La imagen anterior, de una persona tapada de pies a cabeza con sólo la mirada descubierta y otra persona vistiéndose de manera opuesta, representa una situación de prejuicio cultural. Ambas mujeres piensan algo sobre la otra, y lo más curioso es que comparten el mismo pensamiento: cultura dominada por el hombre. Estoy seguro que ninguna de ellas le preguntó a la otra de su cultura.

De acuerdo a la Real Academia Española, un prejuicio se define como una opinión previa y tenaz (…) acerca de algo que se conoce mal. Interesante definición, ¿no crees?

Las mujeres no se conocían, opinaron negativamente, por ende su mente experimentó un prejuicio hacia la otra. Ahora bien, si podemos clasificar los prejuicios y hay una categoría que sea cultural, esta situación podría entrar en la categoría de prejuicios culturales. ¿Por qué? Por el comentario refiriéndose a la otra como perteneciente a una ‘cultura dominada por el hombre’.

He de aclarar, que en este caso ambas experimentaron el mismo desprecio. Ambas culturas fueron ofendidas, insultadas y juzgadas sin conocerse. Sin embargo, no se dijeron nada a la cara, ¿será que criticar a las espaldas de otros será más fácil que enfrentar a la gente cara a cara?

Estando aquí en Berlín me preguntaron, “desde tu opinión, ¿por qué crees que existen los juicios hacia otras culturas?”. La conversación se desenvolvía en alemán y por no saber decirlas, me guardé muchas ideas. Hoy te comparto las 2 razones por las cuales creo que hay juicios y además prejuicios, de una cultura a otra. La primera está basada en nuestros conocimientos.

La ignorancia es un arma que puede lastimar de muchas maneras al ser humano. Una de ellas son los prejuicios y juicios hacia una persona de una nacionalidad diferente a la tuya.

El ser ignorantes nos permite pensar lo que nuestra querida mente quiera. Si no conocemos algo, buscamos en nuestros recuerdos lo más parecido a esto desconocido, lo asociamos y lo determinamos como tal. Veamos un ejemplo: Afganistán.

En las noticias lees Afganistán y hay una imagen asociada con este país: Osama Bin Laden. Además, hay una palabra repetida en estas noticias: terrorismo. Un día te encuentras estudiando a lado de una persona que dice venir de Afganistán. No conoces el país, no conoces la gente. Tu mente sólo asocia Osama Bin Laden y el terrorismo.

Prejuicio: Mi compañero es un terrorista. ¿Por qué no se parece a Osama Bin Laden? Se debió haber rasurado antes de venir.

Juicio: Escuché su opinión y a pesar de que sabe mucho, no confío en él. No trabajaría con él. Me da un poco de miedo. ¿Por qué siempre trae una mochila negra? ¿Qué traerá ahí?

Crédito de foto a: upload.wikimedia.org

Crédito de foto a: upload.wikimedia.org

Esto es uno de los errores más grandes de los seres humanos. Para conocer más de estos errores del pensamiento, “Thinking, Fast and Slow” por Daniel Kanheman y “The Art of Thinking Clearly” por Rolf Dobelli son buenas opciones de lectura. Por esto, pienso que la ignorancia es la primera razón de que existan tales acciones del ser humano hacia otra cultura.

A pesar de que la anterior es la razón principal para mí, creo que hay una segunda. La falta de un pensamiento crítico en nuestra vida diaria al momento de leer, hablar y escuchar.

Imagina esta situación. Un amigo te cuenta que fue a Berlín y que la gente huele feo, los edificios son viejos y está aburrido. Después, tu maestro de Historia te pone a investigar de lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, en una conversación con una prima tuya, te explica que se va a Alemania y tu piensas, “por favor que no diga Berlín”.

“¡Me voy a Berlín!”, exclama tu prima con fervor. ¿Qué haces? Tratas de hablar con ella de lo que te han contado, lo que has investigado y para decírselo le pones un toque tuyo, tan original y persuasivo.

Viniste a la vida y tienes la oportunidad de escuchar, leer para comprender y tener conversaciones de calidad. En lugar de ello y en esta situación, elegiste oír, observar lo más superficial de tu investigación y hablar por hablar. ¿En dónde queda el pensamiento critico? En la basura. Tu mente se aísla a una sola experiencia, un sólo trabajo de investigación y esto te lleva a dar un consejo terrible a tu prima, que además, la decepcionará.

Prejuicio: ¿Te vas a Berlín? Cuidado, me han dicho cosas terribles y lo que leí me sorprendió, son asesinos.

Juicio: ¿Te fuiste a Alemania? Qué loco, ¿ahora te gusta oler feo y eres racista?

Crédito de foto a: http://media-3.web.britannica.com/

Puede que esté exagerando con los ejemplos, pero quiero dejar en claro que la ignorancia y la falta de pensamiento crítico llevan a hacer conclusiones erróneas de seres humanos que no son más que eso, seres humanos. Vienen de otras tierras y eso cambia todo el panorama. Vienen vestidos diferentes y eso te aterra. Hablan otro idioma y eso te da flojera. Ignorancia y falta de pensamiento crítico en acción.

Leyendo experiencias de personas que han experimentado choques culturales, añadida con mi experiencia y artículos sobre el tema, me he dado cuenta que es difícil  y confuso aprender de otra cultural.

Pero, ¿sabes algo? Es difícil y confuso aprender voleibol. Es difícil y confuso aprender a tocar el piano. Es difícil y confuso derivar una función y luego darte cuenta que es lo opuesto a integrarla. Es difícil y confuso todo lo que no conoces ¡sólo al principio! Te saca de tu zona de confort y es algo nuevo para ti, claro que será complicado y te va a “revolver la mente”, prepárate.

Finalmente, quiero compartirte lo que me sucedió. Mientras mi mente operaba erróneamente, pensando que los alemanes eran fríos, llegué a una tienda de conveniencia a pedir unas cervezas. Le pedí que me recomendaran las mejores.

“Nein, nein, nein, nein”, decía la señorita. Pensé que no quería recomendarme nada y me asusté porque estaba hablando con un tono de voz más alto. Se acercó a mí y mi corazón se aceleró. Me acompañó a la puerta y pensé lo peor.

Compré las cervezas en otra tienda, la cual ella me recomendó, porque tenía más variedad y más cervezas locales. Lo que parecía un acto grosero, termino siendo un acto honesto y cálido. Pero en mi mente lo único que pasaba era “huye y no regreses jamás”.

Ahí me di cuenta que estaba en el lugar correcto y que cometer estos errores del pensamiento no está mal, pero lo importante es reconocerlos y hacer algo al respecto. Eso hice, eso hago y espero hacer por el resto de mi vida.

Crédito de foto a: i2.esmas.com

Combate la ignorancia y critica tu manera de pensar de manera constructiva.

Lee y comprende, y al final regala conversaciones de calidad, sin prejuicios, sin juicios.

Disfruta la diversidad.

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