Comparte

Por Alfonso Ricardi – 8 de febrero 2018 

Juan (no es nombre real) es un joven que tuvo un accidente que lo forzó a estar en silla de ruedas. La pena que sentía porque la gente lo viera así hizo que durante un año se quedara encerrado en su casa, lo que lo llevo a perder a sus amigos y estudios.

Sin dejar que la situación siguiera así, la madre de Juan decidió apoyarse con una organización que trabaja por la inclusión social de personas con discapacidad.

La resistencia de él fue fuerte, sin embargo, con el tiempo descubrió que había más gente con discapacidad y lo más importante fue que encontró amigos que inspiraron a seguir.

Juan regresó a la prepa, hizo la carrera, trabaja en una de las empresas más grandes del norte de México y contrajo matrimonio.

Al contar esta experiencia, Estela Villarreal, fundadora de esa organización que apoyó a Juan, no puede evitar expresar su emoción y alegría.

Y como el caso de Juan existen muchos otros en 30 años de vida de UNIDOS, una empresa social que busca crear una sociedad más empática y sensible mediante el acercamiento e interacción de personas sin discapacidad con personas con discapacidad.

Un verano que cambió todo

En una familia en donde tenía hermanos con discapacidad y hermanos sin discapacidad, a Estela se le enseñó que todos sus hermanos tenían los mismos derechos.

Por esta educación, es que ella rememora que un día que salió a los siete años se impactó mucho al ver cómo la sociedad reaccionaba ante sus hermanos: la forma en que los veía o hasta cómo huían de ellos.

En desacuerdo con esta situación es que el verano de 1987 inició un proyecto para cambiar esto.

“Yo sentía que la gente se estaba perdiendo la oportunidad de conocer y de enriquecerse de la persona con discapacidad”, recuerda Estela.

Junto con una compañera, estando en el último año de universidad, es que se hizo un campamento de verano con amigos y familias en las cuales Estela sabía que había personas con discapacidad. El objetivo era simplemente una convivencia de verano, sin saber hasta dónde llegaría esto.

Hora de profesionalizarse

Entre 1991 y 1992 es que este “proyecto de verano” comienza a tener mucho éxito y tres situaciones lo llevaron a esa etapa de profesionalización:

La primera fue un día la madre de Estela le dijo que tuvo que contestar 90 llamadas de jóvenes interesados en un día, y a pesar de que ella siempre estaba dispuesta ayudarla, ya no se podía seguir así.

La segunda, relacionada con el tope del apoyo familiar, fue que un día Estela fue a pedir un donativo y a cambio le dijeron que si tenía recibos deducibles, y cuando la respuesta era no, ella dijo que sí. Al regresar a su casa y preguntar qué era eso que había dicho que sí tenía, el paso que tuvo que dar fue dar de alta la organización de forma legal ante un notario.

“Me acuerdo mucho de que fuimos a cenar, disque a celebrar, y yo no sabía realmente lo que estaba haciendo”, dice Estela en medio de risas.

Lo tercero fue que al hablar con un sacerdote que apoyaba mucho la organización, él le recomendó tener un consejo, y para esto la dirigió con su hermano para iniciarlo, y así fue como, en 1992, ya tenía un consejo (con voluntarios) y el acta legal de UNIDOS.

Crédito de foto: UNIDOS

Crédito de foto: UNIDOS

Cambiar la cultura de un país

Originalmente UNIDOS nace para salir a la calle con fines de educar.

“A mi si me preocupaba muchísimo que las familias vivían como aisladas. Yo me daba cuenta de que con el rechazo nuestra familia se aisló y decidió hacer la vida social adentro de la casa, y yo siempre decía que esto no era lo deseado, ni para mí, ni para mis hermanos, ni para nadie”, explica Estela referente a la idea original de UNIDOS.

No obstante, al ir creciendo la organización se dieron cuenta del efecto transformador que tenían en las personas sin discapacidad y que lo que se lograba era un programa muy formativo para la empatía.

“La persona con discapacidad tiene el arte de regresarte a lo básico”, dice ella, “de una capacidad de lucha que muchas veces tú no tienes”.

Viendo estas transformaciones se dieron cuenta que ambas poblaciones eran importantes. Había un ganar-ganar, pues estaba la parte de la inclusión social para las personas con discapacidad y la parte de la empatía para las personas sin discapacidad.

Esto implico cambiar la visión de la organización, de ser vista como una asociación para personas con discapacidad a verse como un programa formativo para la sociedad.

“…es un movimiento para hacer más sensible y empática a la sociedad…Nos definimos como una experiencia que crea empatía. Finalmente, lo que queremos es una sociedad más humana, la metodología que usamos es a través de la persona con discapacidad”, explica Estela.

Posterior a esto se tomó otra decisión estratégica fuerte al recibir el caso de un joven de Guadalajara. La madre del chico, le expresaba a UNIDOS que a su hijo le urgía socializar, y si bien esta organización si recibía mucha gente con discapacidad, ellos reflexionaron en que de nada serviría que el joven hiciera amigos o socializara si luego iba a regresar al lugar en donde no tenía nada.

“De ahí nace un poco la réplica, nace el decir: la naturaleza de UNIDOS es cambiar la cultura de un país”, dice Estela, “si la queremos cambiar tenemos que ir al país, no que el país venga a nosotros”.

Estela Villarreal

Estela Villarreal

De Monterrey y Guadalajara, al mundo

Conforme han pasado los años UNIDOS no ha dejado de crecer, de empezar todo 15 voluntarios en un año a 100 voluntarios al año siguiente ya era un crecimiento abrupto, pero todavía vendría más cosas.

Al abrir Guadalajara, Estela recuerda que sintieron un gran asombro porque pasaban de trabajar en una ciudad a dos ciudades. Coincidentemente, en esta etapa de réplica, UNIDOS pasó a ser parte de la red de Ashoka, quienes los apoyaron en la presentación del concepto de franquicia social y en alianzas que permitieron abrirse al mundo, conociendo organizaciones y emprendedores similares en países como España.

Ser parte de esta etapa permitió que el impacto de UNIDOS creciera de gran forma, ya que, con un modelo más consolidado y con toda la experiencia, exportaron el conocimiento y forma de trabajar de UNIDOS a los Centro Teletón.

Ellos capacitaban a los del centro de país y esto se movió a los otros centros de alrededor del país.

“Un día para nuestra sorpresa nos encontramos a Teletón Chile, que replicaba el mismo modelo en 10 regiones. Es un impacto muy fuerte, porque realmente salimos, el modelo viajó fuera del país”, dice Estela sin poder evitar una gran sonrisa de orgullo.

Para ella el crecimiento se parece mucho a ser un malabarista, pues en ocasiones se crece mucho, en otras se consolida, sin embargo y sin importar si el crecimiento es cualitativo o cuantitativo, todo tiene que estar en perfecta armonía.

El reto de la mística

30 años dan en definitiva otra perspectiva de los mayores retos que se pueden tener. Ya no se habla del dinero, del equipo o del modelo de negocio, aquí se habla de conservar la mística y la filosofía de la organización.

Al tener modelos de franquicias como en Guadalajara, Querétaro, Puebla, CDMX, Monterrey y Cuernavaca, y tener modelos inspirados, como el caso del Teletón, Estela es específica en decir que lo difícil es replicar los intangibles.

No importa que tengas todo escrito, que sepas todo lo que se hace, los procesos de forma exacta, el reto está en el intangible del carisma de la organización en otros lugares.

Por ejemplo, Estela explica que cuando llegó a Chile, desde el primer día dijo que eso tenía la mística de UNIDOS. Por lo que la reflexión fue poder darse cuenta de qué es lo que hace que ella pueda decir eso cuando fuera a algún otro lugar.

La solución de la mística ha venido de hacer tangible lo intangible, es decir, si en UNIDOS un valor es la alegría se encuentra la forma de asegurar que el lugar en donde se va a replicar exista ese valor. Se trata de poder responder a la pregunta: ¿qué no puede faltar?

Crédito de foto: UNIDOS

Impacto

Claro que una parte muy importante de toda empresa social es la cuestión del impacto que genera, no importa sea cualitativo o cuantitativo, como bien mencionaba Estela.

En su más reciente reporte de impacto (2016), UNIDOS sensibilizó a más de 25 mil colaboradores de empresas, jóvenes y niños en escuelas y universidades. Del mismo modo, registró mil 551 amigos, es decir, personas con discapacidad de 4 años en adelante, y 2 mil 556 aliados (jóvenes y niños sin discapacidad).

Ahora bien, para UNIDOS es importante tangibilizar lo intangible, alcanzar su objetivo de una sociedad más empática. Por lo tanto, dentro de su reporte también mencionan datos del aumento en la empatía de los jóvenes aliados, niños y empresas.

Por ejemplo, 85% de los papás de niños considera que sus hijos son más sensibles y desarrollaron empatía y tolerancia a las diferencias al participar en UNIDOS; 80% de los jóvenes mencionan que desarrollaron el valor de la empatía al vivir la experiencia de esta organización; 90% de colaboradores de empresas recomendarían la experiencia a más personas.

Y esto tan solo en un año.

Si bien estos datos dan una buena señal del impacto que tiene UNIDOS, para Estela hay algo muy particular que le refleja el impacto de la organización: Lo posterior, es decir, qué está haciendo un chavo ya que tuvo interacción con la persona con discapacidad, si sigue con la amistad, si los incluye y si realiza alguna actividad social en pro de algún tema particular.

“Mucha gente te dice, ‘oye, a través de UNIDOS me di cuenta que falta la inclusión laboral y abrí en mi empresa un departamento para incluir a personas con discapacidad…Hay miles de experiencias posteriori y para mí es un poquito el termómetro”, dice Estela.

¿Qué sigue?

Una palabra: tecnología. La apuesta que viene para UNIDOS es lograr que existan más encuentros, más sensibilizaciones mediante la tecnología, superar las barreras físicas y masificar los encuentros para incrementar el impacto.

Uno de tus mejores consejos

“No ser presidenta del consejo”, afirma Estela sin titubear.

 

Artículo creado en colaboración con: Ashoka México y Centroamérica 

Comparte:

Hacer Comentario